Kano Jigoro, fundador del Kodokan Judo, fue un entusiasta practicante de Tenjin Shin’yo ryu, las técnicas de cual incluyó de forma protagonista en su método marcial contemporáneo. También estudió intensamente Kito ryu jujutsu. Aunque podemos afirmar que, en cuanto a técnicas de sumisión, inmovilización y control se refiere (katame giho), que impliquen a ambos contendientes luchando en el suelo, tanto Tenjin Shin’yo ryu como, Fusen ryu, tienen mucho que decir. Y sobre esas escuelas me gustaría hablarles a continuación.
Kano fue un ávido estudiante de Tenjin Shin’yo ryu, cuyas
técnicas de katame incorporó a su judo. Más tarde también conservó técnicas de
esta escuela en su kime no kata. Si nos situamos al final del periodo Edo
(s.XIX) en Japón, pensar en el número de escuelas de jujutsu existentes es
pensar en una cantidad ingente de ryuha. Cada dominio disponía de instructores
cualificados para cada área (kenjutsu, sojutsu, jujutsu…), cada familia poseía
su propio sistema, y bastan un par de multiplicaciones para concluir que
posiblemente existieran 200 o 300 escuelas de jujutsu a finales del 1800.
Muchas de ellas creadas exclusivamente en periodos de paz, es decir, sin
basarse en las antiguas técnicas de kumiuchi empleadas en campo abierto. A
pesar de ello, en este tiempo surge una de las últimas especialidades,
fuertemente basada en esas antiguas técnicas de grappling, y adaptada de forma
consistente y práctica a la época, hablamos de Tenjin Shin’yo ryu 天神真楊流柔術,
una de las legendarias y mejor conocidas escuelas de jujutsu japonés, nacida en
1830 (algunas crónicas apuntan 1832) debido a la destreza de Iso Mataemon
Minamoto no Masatari en las artes de Akiyama Yoshin ryu con Hitotsuyanagi Oribe
y Shin no Shindo ryu con el maestro Homma Joemon.
Mataemon sintetizó las
técnicas aprendidas hasta alcanzar las 68. Desarrolló formas personales y las
probó en combate real, en los numerosos altercados que tuvo. Se dice que nunca
fue batido. Tal fue su fama, que llegó a ser el instructor oficial del
shogunato Tokugawa de la época (1848-1864) y su fama alcanzó cotas altísimas. El
sistema cuenta con 124 técnicas distribuidas en varios mokuroku.
Kano Jigoro, visionario y hombre pragmático, supo ver que el
combate en el suelo era un terreno a ser desarrollado y dominado, si un
luchador pretendía someter, con garantías, a practicantes de otras escuelas,
independientemente del tamaño y peso. Numeroso dojo yaburi (desafíos entre
escuelas) y shinken shobu (combates reales entre practicantes de diferentes
estilos) auspiciados y organizados por Kano, le hicieron presenciar in situ que
algunas escuelas tenían mucho que decir en cuanto a técnicas de inmovilización
aplicadas al combate real, en especial Fusen ryu.
Takeda Motsuge (Fusen) nace en marzo de 1794 en Matsuyama y
forma parte de la estirpe de los últimos koryu de finales del periodo Edo
(Bakumatsu). A los 12 años fue inscrito en un monasterio budista y
probablemente ahí adoptó el nombre de Fusen. A los 19, partió. Fusen ryu 不遷流
es el producto de la precisa combinación de Nanba Ippo ryu (de la que hablamos
en el volumen yawara giho), Yoshin ryu, Sekiguchi ryu, Shibukawa ryu, Yagyu ryu
y Takenouchi ryu, disciplinas que Motsuge aprendió durante su periplo como musha
shugyo durante los siguientes 11 años a su abandono de la vida monástica.
También experimentó en Hozoin ryu sojutsu y Yamada ryu kusarigamajutsu. En al
año 1869 nace en Okayama Tanabe Mataemon, discípulo avezado de Motsuge, que ya
se había iniciado en el arte de manos de su abuelo y su padre (Takeda Sadaharu
y Tanabe Torajiro). Aunque la historia no es del todo clara, ni existen
crónicas fehacientes que certifiquen los hechos, parece que Mataemon, a tenor
de la transmisión oral, empezó a desarrollar técnicas nuevas para Fusen ryu.
Esos movimientos versaban sobre el combate en el suelo. La actual práctica de
Fusen ryu como escuela antigua no contempla las técnicas empleadas por
Mataemon, por lo que no sabemos si se perdieron. Lo que sí parece claro es que
se encuentran recogidas en el newaza (trabajo de suelo) del Kodokan Judo,
después de que Kano asistiera a la derrota de sus estudiantes, en
enfrentamientos entre escuelas, a manos de los practicantes de Fusen ryu. La
técnica de suelo, tal como la trabajaba Mataemon, era inédita hasta la fecha,
por eso, los judoka se vieron desbordados. En el Kodokan se conocían las bases
de las técnicas de katame, extraídas del Tenshin Shinyo ryu, pero no fueron
suficientes para abortar la solvencia de los practicantes de Fusen ryu. Se
cuenta que en enero de 1891, se pactó un enfrentamiento entre el Kodokan Judo y
la escuela tradicional Fusen ryu. El más fiero de los representantes del
Kodokan, Tobari sensei, fue derrotado por Mataemon después de un agresivo
combate, que acabó con Tobari en el suelo, estrangulado. Tobari empleó un año
en entrenarse de nuevo, casi todo el tiempo de su preparación fue mejorar su
combate en el suelo. Se enfrentó a Mataemon otra vez. Y otra vez perdió. Fue un
error menospreciar la eficacia de los antiguos koryu.
Fue a partir de este
momento en que Kano mostró todo su empeño en lograr que Mataemon le desvelara
los secretos del newaza, la técnica de suelo. Al parecer este último accedió, y
Kano envió al dojo del maestro de Fusen ryu a 7 de sus mejores judokas. Entre
ellos, se cuenta que estaba Mitsuyo Maeda, el predecesor del moderno y célebre
brazilian jiujitsu.
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